Madre (confesión)

Detestar a la madre de uno no es algo tan inusual, creo yo. Pasa más frecuentemente de lo que parece. Otra cosa es que uno lo confiese por escrito y he utilizado la palabra “confesar” espontáneamente, no en vano colegio de monjas y España franquista. Yo lo admito, detestaba a mi madre. Representaba todo aquello…

La Crisálida

La madre estaba en la cocina, con cinco o seis rulos puestos en la cabeza, sujetos con unos palitos de plástico que le aplastaban la piel de la frente y le daban un aspecto triste de pájaro mojado. Sin la capa de maquillaje, la piel que un día fue de un dorado aceituna, parecía aún…